20 nov. 2017

Consideraciones con respecto al rencor

Como un tigre en una jaula.
Así doy vueltas alrededor de mi memoria
cuando alguien me duele dentro,
cuando se me atraviesa una persona en la garganta.

Me vuelvo un cuerpo celeste
orbitando alrededor de un reproche,
un ciclista de velódromo,
un hombre en una túrmix.
Me quedo con demasiadas cosas que decir
y los labios grapados al silencio,
de tal modo que esas palabras, ese dolor
va fermentándome por dentro,
haciendo grande lo que no lo era tanto
—o inmenso lo que ya era grande—
y lo que dolía se transforma en rencor
agujero, malfuturo y precipicio.

Entonces comienzo a pelearme conmigo y con el mundo,
incapaz de hablar,
por pensar
que ya no tiene sentido hacerlo
o por no estar cerca ya el destinatario de mi ira
y me quedo ahí solo, como un pájaro en un cable,
con mis bolsas de basura en la memoria
sin cubo ni persona a la que arrojársela,
subido al podio, infeliz ganador en el torneo del resentimiento.

Y al final pasa lo que pasa,
que me doy cuenta de que el rencor
era eso de lo que hablaba Shakespeare,
ese veneno que bebí yo para que otro se muriera.

Y comprendo más.
El odio nunca debe ser la última bala.
La última bala ha de ser el perdón.
Si no esa bala,
la habrás disparado apuntando hacia ti.

6 nov. 2017

Los amores pasionales (Poema de mi disco-libro "Mis paisajes interiores")


Me dicen a menudo que podríamos haberlo hecho con calma,
pero nadie sabe lo que es sentirse un proyectil hacia tu boca,
sentir lo que sucede cuando te moja la locura,
sentirnos dos agentes explosivos.

¿Calma?

¿Cómo iba a haber calma entre nosotros
si ella era una de esas personas
que apaga los incendios con un lanzallamas
y yo uno de esos imbéciles
que se ponen cada tarde
un chaleco empapado en gasolina
por si una espalda incendiada,
por si una chispa de ternura?

¿Cómo iba a haber calma? Dime.

¿Cómo iba a haber calma
si solo buscábamos prender
y el deseo es una fuente de energía
difícilmente renovable?

¿Quién quiere sosiego
cuando la felicidad te habla a ti
y se resume en un sexo que descorchas?

¿Cómo iba a haber calma? Dime,
¿cómo?

Si ella era alérgica a la calma
y yo adicto a sus incendios.

No podía haber reposo
porque después de cada noche
nuestro nombre era ceniza.

No iba a funcionar jamás.
¿Cómo iba a hacerlo
si en sus ojos no cabían ya más despedidas?
¿Cómo iba a salir bien
si ella era aficionada a los mensajes a deshoras
y yo odio esos amores
            que prometen por la noche
                       y olvidan por el día?

No iba a funcionar porque fuimos felices
y no nos enteramos.

Guardad vuestros consejos,
no me vengáis con asambleas
si no sabéis lo que es tocar una piel
y quedar desintegrado.

Sabéis, como yo,
que aquello no iba a funcionar.

Lo sé porque nunca
vi escrito un "tal vez"
en los renglones de su boca
y ella
            y yo
éramos misiles tierra-aire,
ese tipo de personas que se elevan al cielo
dos minutos antes
del momento de explotar.

18 oct. 2017

Malditos sean

Malditos sean los hombres que fabrican montes en llamas,
los que construyen con sus manos edificios de ceniza,
los que incineran el cuerpo verde de la naturaleza.
Malditos sean los hombres que redactan la esquela de los bosques,
los que disfrutan viendo arder la savia,
los que terminan con la vida centenaria de Galicia.
No hay lágrimas suficientes en Asturias para apagar la risa del fuego,
para curar los ojos calcinados de la tierra.
Pero tampoco debe haber perdón
para los que hacen de la catástrofe su idioma
y del fuego su mensaje esparcido por España.
No habrá paz para quien construya árboles caídos,
vida abrasada, madrigueras de carbón.
Que caiga pues la mano más dura de la justicia
del mismo modo que han derribado el pecho del bosque,
la casa de los pájaros, la paz de las aldeas
y la vida que ayer aún latía
en las que hoy son las colinas más tristes de la tierra.

9 oct. 2017

Puro Terrorismo

Ninguna de las camas donde nos encontramos ha quedado ilesa.
Ninguno de los bancos donde nos hemos besado
ha resultado ileso tampoco.
El parque también fue golpeado por nuestra luz,
al igual que la Gran Vía, tres bares de Malasaña
y todas las librerías de Tribunal a La Latina.

Las barcas de El Retiro tampoco han quedado ilesas,
ni esa pareja de policías que pedían el carnet
a los amantes que paseaban bajo la luz pálida de las farolas.
Tampoco ellos han quedado ilesos.

Madrid está conmocionado, como ves.
Hemos sembrado el caos por la ciudad,
somos puro terrorismo,
nada ha quedado ileso al abrazarnos.

Me declaro culpable de amarte de este modo,
de buscar la conmoción y el desorden,
de llenar las calles de Madrid de desconcierto.

Y este es un mensaje para las autoridades:
será mejor que nos encierren,
si no, pagarán las consecuencias.
Ella y yo somos una banda organizada
y no vamos a parar, claro que no vamos a hacerlo,
y, ni mucho menos, va a encontrar nadie
la manera de pararnos.


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Poema perteneciente a mi disco-libro "Mis paisajes interiores", disponible en tiendas de discos de Carrefour, El Corte Inglés, Fnac, Media Markt, Amazon y pequeñas tiendas.
Para fuera de España solo se puede conseguir a través de la web española de www.Amazon.es

7 ago. 2017

¿Quieres salvar el amor de tu vida?

¿Quieres salvar el amor de tu vida?
¿Quieres hacerlo de verdad?
Pues hazlo con palabras que, al caer,
letra a letra, de tu boca
se vayan transformando en los pájaros
azules de la honestidad.

Díselo al oído: Mira, esta es mi promesa.
Aquí la tienes y aquí estará cada día.
Y entrégasela como un polluelo oculto en tus manos.

Y sigue hablando:
No me borraré cada vez que tenga miedo a las alturas,
ni a la primera cuesta que le salga al paisaje.

No es tan difícil, ¿ves?
Si quieres salvarlo, deshaz el pasado
y tu forma de romperlo,
vuelve sobre tus pasos,
mira tus huellas,
los errores impresos sobre la tierra,
y arréglalos con paciencia de artesano,
que es como se ganan y merecen las metas más altas.

Pon la palabra perdón sobre tus actos,
y ten un respeto por él, por ella,
abandona la calle de las justificaciones
si la ingratitud ha sido tu sendero
y haz que la disculpa vaya presentable.
Lleva tus palabras a un buen sastre,
vístelas con el traje sedoso de la sinceridad
y pide perdón como Dios manda,
con la humildad entre las manos
y el corazón abierto enfrente.

Los dos sabemos que a menudo las disculpas
            son regalos vacíos,
formas de atrapar a otra persona en una jaula de palabras
recitadas solo para volver a conseguir sus favores.

Quien quiere a alguien se moja,
se empapa en el líquido viscoso de la duda,
y se lanza a corazón abierto a la piscina.

Quien no se quiere marchar nunca dice adiós,
siempre encuentra la manera de quedarse
o de pedirle que lo esperen.
Así que ya lo sabes,
si de verdad quieres salvar al amor de tu vida,
haz lo que haga falta
y hazlo a tiempo.
Ya hay demasiados amantes estrellados
por haber llegado tarde
dentro de los libros de poemas.


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Este texto formará parte de mi disco-libro "Mis paisajes interiores", que lo editará lSony Music Spain el 1 de Septiembre. Los más de 20 poemas están basados en las propias canciones del disco y este poema es el hermano poético de "Cómo hacer que vuelvas". Disfrutadlo. Os quiero

19 jul. 2017

Te está esperando

A un lado la pantalla de un móvil,
como una mujer que enseña su liguero
y dice ven sabedora de su victoria,
como un seductor que, con su discurso
y su falsa modestia, gana a las masas.

Al otro un parque con amigos,
lo mejor de Woody Allen,
Sting, los Jacksons, Purple Rain,
la novela que asegura que la literatura es oro de papel,
una visita que rompe sin precedentes la soledad.

Las redes sociales nos quitan los sueños más nuestros,
nos despojan de nosotros, roban nuestro tiempo.
Nos tienen mirando la vida de gente que tal vez ni nos interese,
alejados de la vida que amamos, de los que amamos,
incrustados en la pantalla, con los dedos empotrados en la banalidad.

Por suerte, esas redes que nos atrapan como peces sin ciudad,
también ayudan a que tú conozcas poemas como este,
a encontrar estrellas fugaces, gente que brilla,
arte, canciones, relaciones que se escapan de la red social
para darse vida propia en un colchón, en una playa.

Conviene plantearse que lo único que no vuelve es el tiempo
y esas verdades con que pudimos ocuparlo.
Que las cosas que podías aprender
mientras te quedas atrapado en una red
intentando ganar los likes
que le podríamos dar al verbo vivir jamás regresan,
que los trenes del disfrute no siempre pasan dos veces.

Tu próxima vida no está asegurada.
Hazte un favor, apaga la pantalla
y enciende los sentidos,
la vida
te está esperando
ahí afuera
con la falda levantada.